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Espacios verdes públicos en Santa Fe

Un indicador para (re)pensar nuestra calidad de vida

               La ciudad es, ante todo, espacio público. Nuestra calidad de vida se define, en parte, por el uso y el disfrute que de ellos podemos hacer. Desde #ENCUENTRO impulsamos un proceso de investigación y generamos información sobre las maneras en las que habitamos y vivimos los espacios verdes públicos, las plazas, parques y paseos con los que contamos. Esto nos provoca interrogantes y propuestas que queremos compartir.

               #ENCUENTRO elabora este primer informe construyendo un indicador cuantitativo que nos muestra que, en Santa Fe, contamos con 7.95 metros cuadrados de espacio verde público por habitante, un valor considerablemente menor al mínimo de 10 recomendado por organismos interesados, como la OMS1. Asimismo, hacemos foco en la normativa vigente, la cantidad y el uso real de espacios verdes públicos.

¿Por qué es tan importante re-pensarlos?

               Los espacios públicos nos brindan servicios sociales, son lugares ideales para el encuentro entre personas, la sociabilización y el intercambio de opiniones. Su característica distintiva es la posibilidad que tiene cualquier persona de acceder a ellos y usarlos.

               Además, si estos espacios públicos son verdes, se les suma la cualidad de brindar servicios ambientales al entorno urbano, como: la contribución a la disminución de la isla de calor urbana2 y de gases de efecto invernadero; la generación de oxígeno; la conformación de espacios de supervivencia y procreación de especies de flora y fauna; el aporte al mantenimiento y aumento de la superficie permeable (primordial en el caso de Santa Fe); la participación en la reducción de la vulnerabilidad hídrica en el marco de la gestión de riesgos de desastres (hídrico y de otros tipos). De igual manera, tienen consecuencias positivas en la salud y la psicología humana.

               Los espacios verdes públicos (en adelante EVP) tienen implicancias, junto a otras variantes, en la definición de la calidad de vida de las personas en la ciudad. De igual manera, son la base estructural de la misma, representan un bien común de todas las personas y una herramienta para mejorar las condiciones de vida de una población. Evidencian, a su vez, la calidad ambiental del entorno urbano total del cual forman parte y contribuyen a generar y mantener la identidad y el paisaje de una ciudad.

               Desde #ENCUENTRO hemos realizado un trabajo de estudio que nos ha llevado a concluir que la actual cantidad de espacios verdes públicos por habitante en la ciudad de Santa Fe es de 7.95m2/habitante, es decir, menor a lo recomendable por normas internacionales y a lo que tienden ciudades ambientalmente “amigables”, lo cual inevitablemente repercute en la calidad de vida de quienes la habitamos.

               Trabajamos, además, en torno a la determinación de sus cualidades y nivel de accesibilidad (en términos de distancia a ellos, lo cual se relaciona con la forma en que nos movemos dentro de la ciudad), cuestiones que serán objeto de las próximas publicaciones de este proceso de investigación.

               A continuación, nos centraremos en explicar cómo llegamos a la afirmación mencionada y a la definición de algunas propuestas a trabajar en la ciudad para mejorar calidad de vida de vecinos y vecinas.

Medir el espacio verde por habitante: ¿para qué?

               A nivel mundial, existe un indicador cuantitativo que permite a cada ciudad establecer un diagnóstico concreto, una foto de la situación actual de sus espacios verdes. Dicho indicador es el que determina la cantidad de metros cuadrados de espacio verde existentes en una ciudad en relación a cada habitante (m2 de espacio verde/habitante).

               Este indicador de segunda generación3, que pone en relación dos valores cuantificables simples (la cantidad de espacio verde, por un lado, y la cantidad de población por otro), es un valor de referencia que permite plantear estrategias y acciones eficientes y eficaces para la mejora de los mismos y, en consecuencia, de la calidad de vida de toda su población.

               Según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo, en ciudades de países del sur y este de Europa con valores de densidad poblacional4 comparables con ciudades de Latinoamérica, el rango de espacios verdes/habitante es de entre 10 y 15, lo cual coincide con lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

               En este sentido, una ciudad modelo de sostenibilidad urbana como lo es Curitiba (Brasil), expone en sus registros oficiales alrededor de 50m2 de espacios verdes por habitante, siendo una excepción a nivel latinoamericano y comparable con ciudades del norte de Europa cuyo promedio está por encima de ese valor.

               En nuestro país, a modo de ejemplo, la ciudad de Rosario declara contar con 11.88m2 de espacios verdes por habitante, la ciudad de Córdoba con 7.2m2/hab., mientras que Capital Federal (C.A.B.A.) y Mendoza informan que cuentan con 6m2/hab. y 6.2m2/hab., respectivamente.

¿Cómo estamos en Santa Fe?

               En el transcurso de ocho años desde su creación, el Programa “Santa Fe Cómo Vamos” (SFCV) evidenció importantes avances en el suministro de información pública respecto a una multiplicidad de temas cuya base fue y es construida de forma colaborativa entre actores públicos y privados, utilizando indicadores de primera y segunda generación (entre los que se encuentra el de m2 espacio verde/habitante)

               Según sus publicaciones oficiales, en el año 2011 la ciudad contaba con 7m2 de espacio verde por habitante; en 2012 dicha cifra se elevó a 11, y en el año 2014 disminuyó a 10.4. Posteriormente, en 2015 y 2016, el valor fue de 10.3 y en 2017 presentó un leve descenso a 10.2 m2, sin aparentes modificaciones al día de la fecha.

               Sin embargo, no se informan los espacios verdes contabilizados y, tal como se señala en el informe del año 2018, “un cambio de categorías en la definición del indicador puede modificar este valor”.

               A modo comparativo, un trabajo realizado por CONICET5 estableció que para el año 2016 el mismo indicador era de 9.2 m2/habitantes.

               Sin embargo, desconocemos también el criterio utilizado para construir el indicador.

Espacios Verdes Públicos: la importancia de construir un indicador para la ciudad

               Como mencionamos al inicio, los espacios verdes públicos son importantes, junto a otras variantes, en la definición de la calidad de vida de las personas en la ciudad. En este sentido, el objeto de nuestro trabajo es identificar cuántos espacios verdes públicos tiene la ciudad con la finalidad de construir un indicador de espacios verdes públicos por habitante.

               Este indicador resultará distinto a otros que, si bien pueden medir la cantidad de metros cuadrados de espacios verdes (con sus importantes funciones ambientales y de mitigación de riesgo hídrico), incluyen espacios verdes que resultan inaccesibles por su ubicación, topografía o dominio para el encuentro y disfrute de las personas.

               En consecuencia, queremos centrarnos, como primer paso del presente proceso de investigación, en aquellos espacios verdes donde esté garantizado el acceso y el uso por parte de todas las personas que habitamos la ciudad, es decir en la cantidad de plazas, parques, playas y paseos que tiene Santa Fe.

               Para ello, desde #ENCUENTRO recurrimos a la normativa urbana vigente como punto de partida para identificar cuántos espacios verdes públicos tiene la ciudad.

               Actualmente, los espacios verdes de nuestra ciudad están reconocidos y catalogados en el Reglamento de Ordenamiento Urbano (Ord. 11.748/11, Art. 61), divididos en 3 categorías:

  • “Espacio Verde Público” o EV1 (Art. 90)6. Ejemplos: sector central de Boulevard Pellegrini, sector central de Paseo de Avenida Freyre, Plaza Nuevo Horizonte, Plaza Pueyrredón, Plaza Scarafía, Plazoleta Rodolfo Walsh.
  • “Espacio Verde Ribereño” o EV2 (Art. 91)7. Ejemplos: Paseo Costanera Este, Paseo de los Justos Entre las Naciones, Paseo Ana Frank y Parque Almirante Brown.
  • “Espacios verdes públicos con equipamiento” o EV3 (Art. 92)8. Ejemplos: Jardín Botánico, Parque Federal, Parque Juan de Garay, Parque de los Niños y Parque Biblioteca de la Constitución.

En ese sentido, georreferenciamos esas tres categorías, a partir de lo cual hemos obtenido los siguientes datos sobre la ciudad:

               Entonces, según la zonificación establecida en el Reglamento de Ordenamiento Urbano la ciudad debería contar con 1.327,45 has de espacios verdes, dentro de las cuales 166,32 has serian  EV1; 789,73 has como EV2 y 371,40 has como EV3.

               Por lo tanto, si realizamos el ejercicio de utilizar la metodología de m2 de espacios verdes/cantidad de habitantes9, sumando todas estas superficies tenemos un índice de 31.96m2 de espacio verde por habitante en Santa Fe -según población INDEC 2010 – o 30,94 si tenemos en cuenta la población estimada por el IPEC para 2020, lo cual no se condice con lo informado oportunamente por el SFCV o el CONICET.

               Ahora bien, en las tres categorías de espacios verdes contempladas en el Reglamento de Ordenamiento Urbano se incluyen, tal como surge de sus definiciones, espacios verdes públicos y espacios verdes privados, es decir, algunos de acceso público y otros de acceso muy limitado o casi nulo debido al dominio y/o a sus condiciones naturales. Tal es el caso de las Islas Sirgadero y Crucella, asignadas bajo distrito EV2 que representan 694,04 has, un 87,88% del total de EV2 o la zona donde actualmente se ubican los boliches bailables que representan 5.53has.

               De igual manera, se encuentran zonificadas como Distrito EV3 zonas cuyo acceso es limitado por razones de dominio o de admisibilidad reducida que tampoco posibilitan el disfrute público, como lo son las superficies de algunos clubes deportivos y náuticos. Algunos ejemplos son: Club Atlético Colón, Club Querandi, Hipódromo de Las Flores, la Granja La Esmeralda, el Camping C.U.E.C. del Centro, Unión de Empleados de Comercio, o la zona de MIT de la Dirección Provincial de Vialidad, en Bulevar Muttis.

               A su vez, se encuentran zonificadas como EV1 áreas que no cumplen con su destino de espacio verde público es decir no son efectivamente parques, plazas, plazoletas y paseos de libre acceso para el uso recreativo de las personas.

               Por ende, si realizamos el mismo ejercicio anterior, pero puntualizando sólo en aquellos espacios verdes que cumplen con su condición pública en términos de accesibilidad y uso, la situación es la siguiente:

            Si contabilizamos todos los EV1, los EV2 que sí resultan realmente accesibles (es decir, sacando Islas Sirgadero y Crucellas como así también la zona de boliches) y todos los EV3, dicho número se reduce a 13.95m2/hab.

            Si consideramos todos los EV1 y los EV2 (mismo criterio anterior), y solo los EV3 que son de acceso y uso público tendríamos en total 8.46m2/hab.

            Si consideramos solamente los EV1 públicos en cuestión de dominio, es decir solo aquellas plazas y plazoletas cuyo suelo sea público y que efectivamente sean de acceso y uso público (es decir, sin contabilizar aquellas plazas y plazoletas que no pueden utilizarse como espacio verde), los EV2 y EV3 (mismos criterios anteriores) dicho número pasa a ser de 7.95m2/hab, es decir muy por debajo de lo recomendable.

¿Qué proponemos desde #ENCUENTRO?

               Desde #ENCUENTRO  consideramos que es hora de repensar los espacios verdes y especialmente los espacios verdes públicos en la ciudad de Santa Fe para, en primera instancia, poner sobre la mesa la principales problemáticas que los envuelven, como el acceso y uso por parte de todos los vecinos y vecinas de la ciudad. Esto nos lleva, inevitablemente, a pensar en: la cantidad de espacios, su ubicación, el dominio, el uso, las modalidades de ocupación, las necesidades y perspectivas con las que se diseñan dichos espacios y se establece su equipamiento, las tensiones que en ellos se generan y sobre todo sus fortalezas y oportunidades que no deben (ni pueden) ser desaprovechadas.

Como primeras aproximaciones a esta revisión, proponemos:

1 )             Clarificar el criterio y la metodología con los que se contabiliza la cantidad de espacios verdes públicos por habitante; ambos deberían ser consensuados, transparentes, fácilmente verificables y contener 3 cualidades básicas fundamentales:

  •                Verdes (con suelo permeable y además contar con arbolado y vegetación).
  •                Públicos (posibilidad de acceso a los mismos y de uso sin restricciones para cualquier vecino o vecina).
  •                Superficies no afectadas por el banco de Tierras Municipal ni zonificadas como Distrito Reservorio Hídrico, Zona de Seguridad Hídrica; Rural Anegadizo, ni Especial Islas.

2)             Revisar la clasificación de espacios verdes prevista en el Reglamento de Ordenamiento Urbano, con la finalidad de distinguirlos según las funciones que cumplen en la ciudad:

            En este sentido, plasmamos algunos interrogantes: ¿qué diferencia al Paseo de los Justos (EV3) en Costanera Oeste, el corredor adyacente (EV1) y el sector de playa contiguo (EV2)? ¿Podrían pensarse nuevas categorías? ¿Puede un territorio de cavas asignarse como espacio verde público? ¿Acaso las islas Sirgadero y Crucella no se encuentran más cerca de una categorización EI (Especial Islas y Frentes Fluviales s/ROU) que del Parque Almirante Brown, aunque están todos incluidos dentro de la categoría EV2? Y en función de ellos, proponemos

a) La revisión de la zonificación actual de los espacios verdes incluidos en las categorías vigentes.

b) La inclusión de categorías para aquellos espacios verdes públicos que cumplen con una función predominantemente social y ambiental.

  • Plazas y Plazoletas: deberían ser accesibles mediante desplazamiento a pie en forma cotidiana. Todos los ciudadanos deberían tener una a no más de 500 metros (5 cuadras).
  • Parques: deberían cumplir mayormente una función ambiental y de esparcimiento al aire libre, pudiendo ser recorridos no solo a pie, sino además con medios de movilidad sustentable. Todos los ciudadanos deberían tener uno a no más de 2km (20 cuadras).
  • Paseos o corredores lineales: son conectores de los anteriores y potencian los espacios de relación entre las personas

c) Asimismo, clarificar la división entre espacios verdes y espacios urbanos públicos o privados que cumplen una función ambiental:

  • Distrito Especial de Islas, así como también rezonificar aquellos frentes costeros, islas y zonas deseables de preservación por sus condiciones y cualidades medioambientales que no están incluidas en el distrito de isla y frentes fluviales.
  • Distritos Zona de Seguridad Hídrica y Reservorio Hídrico: áreas de uso restringido destinadas a complementar las previsiones que, en materia de resguardo contra las crecidas de los ríos y mitigación de riesgos hídricos, cumplen las defensas de la Ciudad; que admiten usos recreativos o deportivos; y zonas no urbanizables, de cotas bajas, con capacidad de recepción de aguas pluviales por escurrimiento. Su función consiste en la captación, conservación, almacenamiento, regulación, derivación, conducción y paso de los recursos hídricos pluviales.
  • Distrito Rural Anegadizo: zonas inundables no urbanizables de preservación ambiental con posibilidad de usos agropecuarios extensivos compatibles y uso residencial complementario.

d) La incorporación del distrito Equipamiento para la movilidad urbana para aquellos espacios públicos que estén dotados con equipamientos singulares destinados a garantizar la movilidad de las personas en la ciudad. Esto obedece a que la ciudad es esencialmente espacio público y éste es el elemento articulador y estructurador de la movilidad, perspectiva que debe estar incluida en el Reglamento de Ordenamiento Urbano.


3)             Gestionar la incorporación de espacios verdes que se encuentran zonificados actualmente como tales en el ROU y pueden efectivamente ser utilizados como tales (ejemplo: Parque Norte).


4)             Iniciar un proceso de regularización dominial de aquellos espacios verdes utilizados como plazas y plazoletas de hecho, pero que no son propiedad municipal, a fin de garantizar la tenencia de dichos espacios y su destino como espacios de uso común y disfrute colectivo.


5 )             Definir nuevos espacios a incorporar con el fin de en cada barrio los vecinos y vecinas tengan un espacio verde público accesible.


6 )             Evaluar la incorporación a la normativa de instrumentos de gestión y mantenimiento de los actuales parques, plazas, plazoletas y bordes costeros, garantizando la participación de la ciudadanía y poniendo a disposición toda la información pública necesaria.

            Asimismo, trabajar de manera conjunta con vecinos y vecinas de cada barrio para establecer agendas culturales y lúdicas de interés en esas plazas, plazoletas y parques, de forma tal que esos bienes comunes se transformen en espacios de intercambio entre las personas y de socialización, lo que también contribuye a mejorar las condiciones de seguridad del barrio y a disminuir los desplazamientos que gran parte de los vecinos y las vecinas tienen que hacer para acceder a espacios de disfrute de calidad.


7)             Relevar el equipamiento existente en los espacios verdes públicos de la ciudad a fin de determinar su calidad. En función de dicho relevamiento diseñar un plan de intervenciones integrales en dichos espacios, priorizando aquellos con menor calidad, a fin de definir en forma conjunta con los vecinos y vecinas la incorporación de espacios de juego, deporte y actividades culturales y recreativas, juegos infantiles, mobiliario urbano y todo el equipamiento necesario bajo criterios de diseño universal.

            Finalmente, éstos representan algunos ítems de los lineamientos que pretendemos impulsar e incorporar en la agenda de la ciudad y sus espacios de representación y toma de decisiones. Nos sumamos al debate de la ciudad desde la firme convicción de trabajar por promover el acceso y el uso de espacios públicos de calidad, pensando en conjunto la ciudad que queremos habitar, poniendo como prioridad a las personas.


Organización Mundial de la Salud
Se produce cuando en un centro urbano hay una temperatura mayor que en los alrededores; se origina principalmente por el avance del desarrollo, los cambios en las propiedades térmicas y reflectivas de la infraestructura urbana y el impacto que tienen los edificios en el microclima local.
3 A nivel mundial existe una diversidad de indicadores; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (C.E.P.A.L.), dependiente de la Organización de las Naciones Unidas, habla de indicadores de primera, de segunda y de tercera generación para referirse a tipos de Indicadores Ambientales y de Desarrollo Sostenible.
4 Medida de distribución de la población equivalente al número de habitantes dividido entre el área donde viven.
Néstor J. Gómez y Guillermo A. Velázquez. 2018. “Asociación entre espacios verdes públicos y la calidad de vida en Municipio de Santa Fe, Argentina”. Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía 27 (1):164-179 doi: 10.15446/rcdg.v27n1.58740.
6  Zonas destinadas a espacios verdes parquizados correspondientes a parques, plazas, plazoletas y paseos de libre acceso, circulación, uso y disfrute público.
7 Zonas de parques y áreas ribereñas destinadas a espacios verdes de libre acceso, circulación, uso y disfrute público con acceso a la línea de ribera. Incluye espacios libres de dominio público o privado, con instalaciones para usos no residenciales complementarios de tipo deportivo, recreativo y cultural, de acceso público, con agregados edilicios subordinados a las condiciones hídricas del sector.
8 Zonas destinadas a espacios verdes públicos de libre acceso, circulación, uso y disfrute público, con instalaciones para actividades deportivas, recreativas, religiosas y culturales. Predios de dominio público o privado de grandes dimensiones con predominio de superficies libres que admiten acceso y congregación de personas
9  429.026,00 según fuente IPEC

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